lunes, 19 de diciembre de 2016

El ansioso

Hombre que supo ser ansioso aura que dice, el negrito Isaac. El casau con Carlota Yun, la hija del dueño del club de ciclismo el General Hornos. Que la nieta, un lo llevó un día a la iglesia y le dijo al cura, vengo con mi aguelo Hornos, pa dorar a Jesús.
Una tremendidá el negrito. Nunca pudo plantar la quinta, porque tiraba las semillas de mañana y estaba esperando pa la noche cosechar los tomates. Cuando empezó la escuela, en la 25, la maestra Justita, les puso las planas con la O O O O y el ya quería escribir una canción. Y salió cantando  "la osa se asolea al sol, osita de barrio pooooooobre, osita del interiooooor".

Jugó al fobal en el "Poracáquenohayespinas FC", un cuadrito del barrio que anduvo en varias tenidas en la zona. Un día lo puso en el segundo tiempo, el Técnico del cuadro, el "Coca" Lacuesta, el que se le presentó a una cuñada del "Cheto", "mucho gusto, José Lacuesta para servirla y la muchacha, lo miró como asustada, entre razonando por el saludo y por los ojos de loco del Coca. Terminó en España la gurisa, rompió el pasaje de vuelta y borró del "gugle jert" al Uruguay. Pero bueno, lo puso un rato el Coca y le dijo. Va y le dice, le dijo, le dice muestre su juego y si el puntero se va, cante como el tango "sus ojos se cerraron y el mundo sigue andando...". A los diez minutos el ansioso, era defensa, pero fue a cabecear 18 corner, pero los compañeros solo tuvieron 4 a favor y cuando terminó, preguntaba "¿clasificamos a la Asaltander?".
Una vuelta, estaban en el cotorro del hongo. Tarde de calor. Pesada. Las moscas ni volaban por el calor. El Trolo parecía una piel de leopardo en pared de cazador, de lo desparramado en el muro. Estaba Servicial Tu que recién había venido de un service especial de verano. Cielito Atleta que le decían "deuda externa", porque crecía y crecía. Estaba "Cabecita de Oro", que le preguntaron si era porque tenía pelo rubio, no, porque tenía poco. La Hortencia haciendo viajes de mate dulce y pan casero, un cura que se había perdido cuando venía la procesión, pasó una vaca con cencerro y terminó en el barrio, buscando el sonido que le fuera de utilidad para el sermón y la cimarrona, la Cacha, dormía abajo de la churrasquera y en eso llegó el negrito.

Buenas dijo. Hacía mucho calor y por pereza nadie le respondió. Servicial, se acomodó en la hamaca y le hizo una seña al cabecita para que le arrimara una Báltica.
Buenas dijo, el negrito que ya estaba ansioso porque nadie le respondia y el quería saludar. Cielito se puso a respirar despacito.

Bueeeenas, acentuó el negrito, ya coloradito de ansiedad po el saludo. Hortencia pensó "pero este Alférez con poquito levanta presión" pero no le dijo nada porque estaba brava la calor.
Como nadie le daba corte, agarró pico leña con un machete desafilado, porque la ansiedad no lo dejaba afilarlo. Fué hasta lo del Pibe, compró kerosene para apurar el fuego. Trajo unos diarios del domingo, que los leyó primero porque la ansiedad no le iba a dejar con ganas de saber los chismes de la farándula, armó el fuego con unas botellas de Lyda, trajo la parrilla con fierros dulces (malo poner carne en esos fierros si es diabetico) que armó en lo del "Moño". Trajo pilas grandes para la spika, puso pan en el horno, preparó el mate, calentó agua en la churrasquera, armó la ensalada en fuentón con arroz, maiz y huevo. Saló la carne, la puso en la parrilla, templó las guitarras, ajustó el plástico del Coter, dió vuelta el mate, revolvió la carpeta de las letras, donde cuando encontraba la que quería, el resto parecía la biblioteca de disléxico, por lo entreverau. Pero el negrito, no achicaba. Volvió a templar - con el calor la prima miente un poco - le dijo Servicial y allá salió el ansioso para lo de Cuello a pedirle explicaciones a las hijas. En el camino, pasó por lo de la Ñata, le tomó unos mates, se dió una zambullida en el Yerbal y arrancó de cajetilla para el Olimar. Saludó a los parroquianos del bar Asistencia Perfecta, Lunes vino, Martes vino, Miércoles vino, Jueves vino, viernes vino, sábado vino, Domingo vino. Siguió por el VEAB (Viejo Escenario de la Avenida Brasil) cantó "yo te daré, te daré niña hermosa, te daré una cosa, una cosa que empieza con G, Juventud con la barra de los panza verde.  Se jugó un casín en la sede de Lavalleja con el Bandeja de Mozo, porque es pa' vaso. Agarró por la Real, se prendió con unos gurises que pedían caramelos disfrazados, se volvió pal barrio y cuando llegó, el asado brillaba por su ausencia. La Cacha, de lenguita de afuera roncaba panza arriba de las leñas y soñando cosas bonitas.

Y si, todo por ansioso.


miércoles, 7 de diciembre de 2016

En un rincón del infinito un corazón despierta

y,

asombrado,

entiende la absoluta verdad:

nuestra ignorancia.



Cuándo nos llegue la noche de los tiempos,

con todo el peso de su indiferencia,

la muerte,

(maestra en democracias incorruptibles)

hará pesar su presencia inevitable.




Cuándo el destino nos lleve hasta la nada,

y nos torne la verdad incuestionable,

caerá, 

como un sudario,

la trama triste,

de nuestra mentira cotidiana.


         Yamandú.

domingo, 4 de diciembre de 2016


Diciembre 3.16 

¿Qué es la vida?
¿Un puñal?
¿Una colección interminable de momentos?
¿Un camino?
¿Un estallido provocado?
¿Una suma fragmentada de recuerdos?

La vida son cuatro cuarentones
tomando mate en la vereda
en un barrio perdido de un olvidado pueblo.

Pasados en los kilos
un encuentro encadena otros encuentros
un recuerdo resbala a otros recuerdos.

Ausente de la noche: la juventud
¿Cuánto les queda a esos cuarentones
que se bebían la vida a bocanadas
en otras noches de libertad y viento?

Los trabajan los años y las canas
lo ha transformado la rutina
y el implacable corazón de este universo.

¡Juntarse nada mas es poco menos que un milagro!
y fue tan simple.
En otras madrugadas y otros tiempos.

¿Que es la vida?
¿El permanente devenir amenizado
por las primeras nanas?

¿Es la carrera absurda
inevitable
por el trabajo y por la plata?

¿Son los problemas
que a diario nos aíslan
que día a día nos amargan?

La vida es la amistad
que permanece incorruptible en la debacle
en la que todo pasa.

¿Y quien sabe vivir? ¿Nosotros?
Nosotros la peleamos
a tientas encontramos la mañana.

Yo quisiera que el cuerpo
alcance como antes
para esperar cantando madrugadas.

Que florezca la magia como un hongo
y que la música nos venga
cuajada de poesía y esperanza.

Pero no... somos hombres solamente
nos ganan los errores
y la torpeza nos separa.

¡Quiero otra noche más!
contando duendes y esperando hadas.

Quiero alejar ese momento irreparable
en que es la muerte la que nos separa.

Yamandú