En un rincón del infinito un corazón despierta
y,
asombrado,
entiende la absoluta verdad:
nuestra ignorancia.
Cuándo nos llegue la noche de los tiempos,
con todo el peso de su indiferencia,
la muerte,
(maestra en democracias incorruptibles)
hará pesar su presencia inevitable.
Cuándo el destino nos lleve hasta la nada,
y nos torne la verdad incuestionable,
caerá,
como un sudario,
la trama triste,
de nuestra mentira cotidiana.
Yamandú.
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